lunes, 12 de julio de 2010

2225

Mi memoria revisa :


El blanco.





Mamá reposaba con los párpado pintados de un verde bandera impresionante, aún brilloso. Recuerdo por ejemplo, su vestido de satín negro, sus zapatillas brillantes que colgaban de la cama, esperando la mañana para provocar ruidos únicos, música furiosa.





La pimienta de su piel, sin desnudar, se va pegando a mis narices. En su vientre el olor era salado, granos de sal disueltos alimentaban mi hambre de plaga acuática.











Mi boca se llena de cristales que se van doblando bajo mi lengua.




La tierra es oscura, y las hojas crujen.








Los mortales se refugian de la lluvia,


cincuenta sesenta taconeos en la misma apretada calle,


un edificio tiembla con el aire...










En un panteón los perros recorren restos de flores,


cadaveres largiruchos, podridos, verduzcos.


La tumba de mamá no tiene epitafio,


sólo una cruz que va pudriendose.


Y un número con cal tiesa, eterna: 2225.




jueves, 24 de junio de 2010

De K a ...


En el espacio los puntos, forman luz...

Somos el polvo que se perdió en el desierto.




Y ya no nos hace daño la muerte/

Han muerto ángeles.

que se estrellan en el ruido...


Quiero hacer un silencio y decirte algo,

Quiero que haga frío.


Y un espacio así abrazarte y saber que eres un desconocido...

martes, 8 de junio de 2010


En una tarde de Domingo descubrí la cumbia,
y no, no sólo la música nos hace felices

Es domingo, ahora veinte calles me hablan de lo que fue,

Un espacio blanco, de maderas mustias, sin ruido quise decir,
un espacio con flores frágiles, tanto como tú,

ahí bebemos té, sin rituales,

con pasteles de manzanas muertas en nuestros labios...

Las cucharas y tenedores tiemblan de mi mano a la tuya...

Ahora que volvemos al bullicio : ¿ podrás decirme si me quieres?

miércoles, 26 de mayo de 2010

No lo sé...






En miércoles una sala de cine es la mezcla de escupitajos, sudor, es el Dios de un presente : imagén-sueño


y un anciano juega a ser James Bond,



La guerra empieza, mis piernas caducan en tus manos.




He olvidado que afuera las sombrillas se estacionan...




Ciudad Lacustre significa por ejemplo : tu piel...

martes, 4 de mayo de 2010

La promesa del tambor...


Acto uno:



Todavía desnuda pensó en la posibilidad de un suicidio cotidiano. En el funeral cantarían mariachis gordos, con su aire bofo acompañarían una procesión breve a cualquier panteón, seguidos por el tumulto de coches buscando trayectos cortos.


Somewhere better than this place.

martes, 20 de abril de 2010


Cultivas plagas para entregarlas al aire...

Una niña buena...

jueves, 8 de abril de 2010

Acuérdate de Acapulco...



-Dios nos ha olvidado-

Todavía su voz retumba.

Mamá mentirá por los siglos de los siglos...


Nada dice la casa...
Prefiere un mutismo ridículo.

En el tocadiscos municipal suena la voz rota de Agustín Lara.

...No hay sol, ni malecón, ni hombres enamorados de una Pantera que hiere en el corazón...


Se han equivocado quienes glorifican a los enamorados:




Las cicatrices saben que hemos de morir envenenados, en cualquier esquina, apuñalados asfixiados con el vapor de un puerto imborrable, hemos de morir en los brazos de nadie, lanzados a la banqueta, la misma banqueta dónde los pasos, los tacones, las piernas, los pasos, seguirán...


Hasta extinguirse el mundo.








A media tarde tecleo y una Olivetti me devuelve signos negros, signos estáticos. En un patio que ha dejado de pertenecerme,


sólo árboles huecos... perros que persiguen el viento,




ya fumo,




Mamá vuelve a mentir :


-Morirás de cáncer-






Moriré antes que tú, mujer perpetua,


hecha de espinas,




vara débil de mi carne...




Moriré cuando mueras.






Y mi abuela se ríe, y sus dientes son precisos, perfectos,




Un gringo con sombrero busca niñitas de pechos montañosos, con chanclas pata de gallo y bicicletas sarrudas, olorosas a ruda y a ceniza, a humo fino, humo...








Pronto la Tierra se remueve, pronto el pueblo desaparece, y no quiero evocar con nostalgia como extranjera vieja...








Apenas he vivido unos años, sólo me pertenece un cuerpo mustio, un alma anciana...








Madre no mientas...




Ya habiamos muerto.


martes, 6 de abril de 2010



Me emborraché hasta olvidar mi cuerpo en un rincón,




(Vivo a media luna, desde que empecé a querer...)




sin luz pop violeta, sin la incandescente fragancia del neón, sin la luz de velitas...




Desperté con un nudo en el alma... Sé que algo de dentro se extravió y no existen las maquinas


manipuladoras de tiempo.








La ventana no trae más que duelo, cortinas de satín (diez pesos el metro)






Una zona de parques y estatuas, una zona de bicicletas, fuentes con agua tibia, mujeres perdidas en la contemplación de sus piernas, de sus vientres cargados de liquido, vida, carne, vida...





Un parque con bicicletas, y tú, leyendo..


Leyendo cualquier folleto... La filosofía brota en el crujir del viento... Mientras chupo una tutsi, o mastico un chicle mora azul.





La filosofía te distrae de mis piernas,


y no reprocho nada...


Algo de mi se fue con el vomito en un drenaje extraño...


La mierda se reune en las mismas aguas...





A diario me desintegro...





Y la nieve aquí inexistente, entre autos nissan, y el taxismo inconforme, llega a mi cerebro... C-E-R-E-B-R-O






Polvo. No, quise decir : tú eres polvo...





Mañana habrá que limpiar las paredes...





La Monalisa está triste...





Nada puedo hacer








domingo, 28 de marzo de 2010

Simone Weil...






El amor no es consuelo, es luz.

martes, 23 de marzo de 2010

Yoga...



Podrás decirme: ¿Te quiero?

¿Cómo será el subway de New York?

Fumar es altamente peligroso para tus pulmones, los míos mueren encobijados en tu perfume,
Una loción cualquiera...

El gel de tus cabellos tampoco me perturba...

Practicaré Parkour sobre tu cuerpo, desde fuera, hasta ti...

Las líneas delgadas de polvo son la más hermosa metáfora de lo inexistente...
Sal que entra en tu cerebro, sal en tu alma... Hemos de consumirnos y volvernos una sal grisácea, hasta desintegrarnos y mutar en la piel de cualquier tortuga, en una ola muerta de un mar amargo, ácido, sin la acu- esencia propia de una piel femenina...

He mandado al diablo las clases de Yoga...

martes, 16 de marzo de 2010

Canto uno





Antípoda



Del Latín antipodes, y éste del Griego antipodes, de anti, contra, y pus, podos, pie.



ADJETIVO
Se dice de cualquier habitante del globo terrestre con respecto a otro que resida en un punto o lugar diametralmente opuesto.







Un déficit de tranquilidad.



Al explorar sus movimientos furiosos, sus palabras que se transforman en coléricas afirmaciones pienso con profunda tristeza que mi vida relegada a ella no tiene más que dos posibilidades, es como una bestia que intenta zafarse de su otra parte.



Invento algunas líneas, veo televisión, apresuro mi lengua a la salivación, escribo, una palabra, una frase: La tela crispada de su falda rectangular, sus pasos anti natura, todo el baile de su cuerpo mientras avanza...




He sentido hambre, la más pura y amorosa de las sensaciones.




Alabada seas mientras tenga sed y hambre...




lunes, 8 de marzo de 2010

Advertencia






"Los objetos que se ven a través del espejo, están más cerca de lo que aparentan..."




... En mañanas como estas, en medios días apagados, con el zumbido de la televisión y el ardor de una música huraña a mis sentidos, sé que mi cuerpo, esa extensión de piel, de carne, de huesos, esos tejidos, las células invisibles, profundas, la sangre dentro, el pigmento que algún color provoca en mi, la existencia mundana, todo ello pierde peso...




Y ya sé que he perdido mi presencia, que el palpitante rugir del refirgerador enfriando el aire, congelando el vacío, hasta viajar de lo solido-liquido-gas, crujiendo, gritando, ya sé que todo eso está.






Los objetos están, simplemente eso.


Un espejo es una superficie pulida en la que al incidir la luz, se refleja siguiendo las leyes de la reflexión...

miércoles, 3 de marzo de 2010

Hoy








Qué decir del Futbol y la T.V?







Y las voces de los vecinos sintiendo triunfos, y el timbre de la puerta sonando, y las ganas de no ver a nadie, y las distancias...







Y perros extraños, más ajenos que nunca...







Y si, el saber que estamos aquí sin vernos, él sabe y yo lo sé, y el recuerdo de que alguien habló de Elizondo, y una voz que no dice más que gestos de olvido, y un dolor que sabe a agua estancada, y la televisión de nuevo, y los equipos extranjeros, y las frases de los comentaristas, y un director técnico que dice que estamos jodidos, y los reproches: No lo estamos...







Y la sangre en la televisión, y la muerte que juega en las manos de soldados miedosos, y un hombre solo, solo...Y sus sueños de grandeza, y ¿qué diablos es la grandeza?







Quizás en los labios de un cronista de futbol, en los labios inflamados de un calvo obeso la grandeza sea el juego de varios hombres dando el pan nuestro de cada día a los empresarios divertidos...







¿No amabas el box cariño?







Y tú y Yo valemos madres...







Y en algún lugar no llueve, ni hace frío, el cielo se rellena con estrellas, un niño muere de hambre o de frío en la calle, dos travestis coquetean con un dealer que trabaja por cuenta propia, una dentista llora por sentir un dolor punzante en el alma, un peluquero da tijeretazos al aire...







Una mujer bella dice adios, cierra la puerta, con un equipaje de mano que pasara muchas aduanas...Dos a cero...







En una cantina un letrero: HOY HAY FUTBOL.







Hoy dormiré sola...Y no habrá cuento, ni canción de cuna...







Y Sudáfrica es un continente







¿Y algo tenia que ver eso con un juego rápido de balón flotando en pasto artificial?







¿Ya no te perturba mi perfume? He abandonado a Versace...







Las botellas elegantes están empolvadas en un montón de vidrios para reciclar...





Y me gusta un poco el pop-art...





Y por eso ya no temo verte masturbándote con los ojos cerrados frente a una güerota en un poster plastificado, Lorena Herrera es un cuerpo grotesco, su piel debe ser la más agria de las pieles, la más rancia de las cabelleras, la más carne más dura y simple en su mundo con air- climatic...



Y ya no quiero decir nada...





Y el grito final de un orgasmo final nada tiene que ver con la garganta temblorosa de un extraño celebrando a mi lado : GOL!





Y mejor la Soledad...




Y mejor la Soledad...

lunes, 1 de marzo de 2010

Nueve

III
Era imperfecta en extremo, su cuerpo podía extinguirse con cualquier brusquedad. Con su mirada desencantada, con el aire de enfermedad y muerte pegado a cada paso.

Dejando un polvo invisible de dolor.


Y ahora que empezaba a ser feliz, se encontraba de frente con sus recuerdos.

Sin dudar el tercero, era el peor.



IV
Somos seres sin nombre. Afuera un ruido invade la ciudad, afuera un acuario con tortugas tristes.


¿A dónde irá a parar todo el polvo?


La ciudad levanta una capa de tierra suave, el desierto está tan lejos, días y días andando, podríamos tardar una eternidad en llegar al desierto.


Vivimos sumidos en el sueño de llegar.

IX
El ruido y la luz me provocan pesadillas. Hace tiempo soñé con el fuego. Ardíamos.
Tú y yo ardíamos…
Me gusta olerte, hueles a ti…



Gracias a Ariadna, por la foto...

viernes, 26 de febrero de 2010

Dos




I

Empezaba a llover. El sonido acuático salpicaba las avenidas. La ventana entre abierta dejaba pasar una brisa sucia.
-¿Y sueñas?-
Vio sus ojos iluminados por el reflejo azul de una ambulancia trasnochada. Dio unos pasos que sonaron para extender el aleteo de un enjambre hambriento de leche.
Las paredes deberían gritar, soltar los ecos aguardados tras la cal y la pintura perpetua.
El silencio los transportó al recuerdo. Seguía lloviendo, aumentaba el ruido, el veneno lento de un piquete ácido, salpicando la ventana.
El frágil sonido del agua.


II

Un rayo violentamente agrio le alumbró la cara.
Él atestiguaba el cambio de su piel, la mutación de su mirada.
Dejaron de hablar, y observaron el cielo que pasaba de un azul amoratado al naranja tosco mezclado con el humus gris. Quedaban expuestos al frío. La calle humedecida, repleta de moscas y bolsas negras de basura abarcaban espacios marchitos.
El tercer recuerdo se le pegó a la memoria, un grito brusco de reclamo.

Postal Uno

En un café a esta hora nada se dice, sólo la insoportable música instrumental. Un helado de mango, una platica de ancianos, un periódico, sólo letras muertas.
El humo muerto de los cigarros prohibidos, el baño a oscuras en una tiniebla indecente. Cucharas talladas quinientas mil veces con jabón verdoso.



Las puestas de sol son más odiosas en días como estos...



Empiezo a caminar con ella.
Todavía me parece una mujer triste. Sus ropas y zapatos andan entre el aire, salpicandose con una brisa que no se atreve a más.




Marylin Monroe y sus faldas en el aire deberían andar en estas calles. Y ella camina.





Ahora tendría que hundirme sin que lo supieras. La ciudad es un vertedero de tierra muerta, piedras descompuestas, cantos religiosos y olor a sarro pegado a las paredes del aire.
Mi no-existencia me obliga a volver al caos : una teibolera vestida de luto, ha muerto dios, dijo un hombre triste, no habrá un velorio decente, la ciudad está en reparación, el pobre Dios irá al cielo con el ruido de las retroescavadoras y los paletazos furiosos de obreros sudorosos.
Hoy la belleza se reduce al gel en los cabellos, al polvo de los make-up, al color del labial, a los vestidos chic, a las plataformas o el tacón de zapatillas.





Quiero decirle que sus pies dezcalsos y desnudos son un minuto de quietud.
Carteles de protesta mal escritos, música mutando en cada aparador, cada aparador en cada esquina, maniquies de ojos tristes, maniquies desnudos y rotos, de senos pequeños, abarcables en cada mano.

Tendría que undirme para no verte fumando entre vendedores de niños dioses y globos de helio. Es odioso que todos los ciegos y amorfos de éste país sean cantores, o adivinos o profetas...
Entre la miseria y el dolor, los estúpidos se atreven a jugar con la muerte, soldados de carne india, vestidos de verde mierda, disparan al vacío.
Hombres de vientres hinchados juegan a la justicia.




Debería gloriosamente llevarte conmigo al carajo.
Satanás es indiscreto, puede que la lumbre te queme el alma, ni después de muerta encontraras el paraíso, nadie te condena y todos te han olvidado...


Deberías bailar conmigo una cumbia morena, dar vueltas, sin pistas ni luces, embriagarnos. Deberías olvidarte del vestido escotado, de la sensación del terciopelo picando tu desnudez, ahora deberías quitarte los tacones, impulsarte hacía las calles sin alfombra, correr sobre las banquetas manchadas de orines, escupitajos, grasa.




Deberías cerrar los ojos y sentir los talones pisando, cada tramo de cemento rociado con fabuloso o cloralex, seguramente algún viejo morboso te perseguiría, tropezando con su alzheimer, te ofrecería cualquier cosa, sacaría de sus bolsos remendados una cartera, podría ser un viejo tacaño, soltar unos billetes arrugados, invitarte a tomarle la mano, podrías aceptar por ser clemente y luego darle un puñetazo, matarlo de un empujón, o besarlo dulcemente y esperar en una casa antigua a que tu vida acabara junto a él.






Un taxista cansado abre y cierra los ojos, da un volantazo inquieto, saca la lengua respondiendo a su instinto primitivo de gesticulación y nerviosismo. Quisiera verte desnuda morena, vestida con las luces azules de cualquier patrulla, y decirte algunas cosas, ahora por ejemplo, ahora mismo me quedo en silencio






Fotografía: Maya Goded.

jueves, 25 de febrero de 2010

Treinta


¿Te gusta bailar?



Las piernas de esas mujeres moviéndose en su propio eje, pegándose a un hombre con sombrero y traje gris, las piernas tatuadas, las espaldas desnudas, los labios quietos, formando sonrisas breves, los labios rojos, la piel hidratada de sudores cálidos.
Las luces y los platos dispuestos, los cuchillos penetrando carnes sólidas, los dientes triturando vorazmente, las lenguas sintiendo un éxtasis brutal, las bocas sorbiendo acidez, amargura, un repiqueteo en los estómagos de los comensales.
Los espejos, tus manos que gritan, shhh. ¿No conoces el silencio?


-Borges- me dices…


Te interrumpo: Deberíamos bailar.


Una bailarina revolotea entre los brazos de un hombre y el espacio.
Ya es de madrugada, caminamos, a esta hora el reggaetón se extiende en el andador central.



¿Quién diablos es Borges?


Seguro soñaré con mino tauros, espejos y túneles. Antes cepillaré mis dientes, hasta despegar de mi boca el sabor de la carne y el vino, abriré un libro de plegarias y tú no dirás nada...

Del exterior llega el ruido: Y volver, volver, volver...


Los mariachis también te irritan.


Deberías ver la televisión, quedarte dormido mientras una actriz lloriquea frente a un mausoleo elegante...


Borges lloró con una canción de los Beatles, te digo.


...


Recuerdo esas palabras,

de alguna parte llegan los recuerdos.


No me dices nada. Pronto va cantar un gallo. No, en la ciudad no se escuchan los gallos.

miércoles, 24 de febrero de 2010


Se hace tarde y los papalotes urbanos flotan encimados, uno tras otro, sobre cuerdas flexibles, cuerdas azules, verdes, cuerdas rojas, lazos delgados, sostenidos de varillas oxidadas, sujetados por raquíticas y podridas tablas humedecidas con el tiempo, infladas por el agua penetrando su estructura descompuesta.

El viento se llena de olores engañosos: bosque floral, durazno avellanado, ternura otoñal… Jabón flotando hasta llegar a cualquier nariz aturdida por respirar humus toxico-mortal.

…Podría olvidarme de tu olor…


Una gata avanza, sus patas se arrastran, el piso helado, empolvado, con rastros de hormigas que disfrutan restos podridos, trozos de pan duro, terrones de azúcar, algunas hojuelas resquebrajadas y rancias del cereal que ya no desayunas. Debería comprar una alfombra de color marrón. Instalar un ventilador. Sustituir el cuadro de Van Gogh por una pintura moderna, un cuadro complicado lleno de colores ocres.

No cenaré ésta noche. El ritual de los panes y los peces ha quedado lejos en años luz. Quiero sentir hambre, dar vueltas y vueltas con la sensación de sed en mi entraña. Quiero secarme cuarenta días, quinientas mil noches. Alcanzar un éxtasis musical sin el vulgar deseo de pan y vino.

Llegar a la iluminación, inventar una filosofía que me permita salvarme de este apocalipsis-tele-depresivo. Ya no me asustan las luces neón que parpadean en cada esquina de la ciudad.
Mis vecinos gimen a las doce de la noche. Cogen sin disimular sus ruidos de placer. Imagino las fricciones de sus cuerpos, imagino los ojos de ella, su cuerpo menudo, sus piernas morenas, su sudor. Respiro, me dan tristeza, sé que son ellos quienes provocan el aumento en la población mundial. Pululan en hospitales los llantos de humanos recién paridos. Las moscas se multiplican a la velocidad de la luz y los infantes se hacen cada noche en los multifamiliares, en las vecindades de paredes color caqui, en las casas con piscina, en los hogares ardientes por la lamina de asbesto y el piso encementado, siempre hay un rincón para jugar a enamorarse de modo breve, como una rutina irrompible…


Odio mi intolerancia al cigarro, si supiera fumar me haría la interesante, observaría la ciudad desde mi azotea, fumando.


Colecciono notas, tickets, envolturas. Realizo cálculos primitivos, siempre me equivoco, dos y dos ¿cuatro?...

El polvo proviene de mí. Ayunaré durante unas semanas, seguro alguien tocará mi puerta. Sería bueno que él viniera. Podría inventarle una historia.


La luz de ciento veinte watts me aturde por las noches…


Él dice que deberíamos apagar la luz. Le confieso que en ésta colonia padecemos apagones, la ciudad es una lámpara intermitente, cansada… Cada semana un gato muere atrapado en el transformador.


Deseo morir de cualquier modo, menos electrocutado entre cables de luz. Dicen que en mi otra vida fui un gato.
Creo que es mejor que me aleje de ti, de tu colonia, de los recuerdos de una posible muerte trágica. Lo siento nena, me voy.


Debería cambiarme de colonia. Los apagones están a la orden del día. Carajo, debería conseguir un chico, al menos en mi imaginación, debería conseguir una relación estable, unos vecinos silenciosos, una vida, digamos más decente.

viernes, 19 de febrero de 2010


Podemos bailar. Es de noche...

Estas botas están hechas para caminar...



Bailar y olvidar el quejido de cualquier indigente que AGONIZA en nuestra esquina.



Repetir un coro pop... Y beber, vodka por ejemplo...
La noche invita a olvidarnos de la miseria,
Mi madre me cuenta las tragedias familiares,
En la televisión las imagenes agrietadas de los gobernantes.

La calle hierve de miedo...

- Yo no tengo la culpa de tus problemas...-

Una mujer iracunda despierta por nuestras voces alegres, nuestros zapatos picoteando el piso, saltando, nuestra breve felicidad...

Edith Piaff repite : NE ME QUITE PAS


Saltamos de un ritmo a otro

No te miento, esta noche sólo quiero bailar...

jueves, 18 de febrero de 2010

*

Hoy dicen que llueve...

He recibido veinte mensajes : Llueve, me dicen.

Hoy una canción me persigue. En el radio, en los canales de música, en los rumores de la gente que camina, en los muros frágiles de las casas vecinas...

Hoy podría abrazarte.

Caminar contigo en cualquier calle... Abrazarte.

Hoy seguro amaneciste sonriente .

Hoy podrías contarme una historia.

Hoy tomaríamos café con ella...
Y veríamos sus piernas largas, y admirarías sus ojos y yo no diría nada.

Hoy podríamos comer carne...
Ayer hubo ceniza en una iglesia, gente marcada con cruces
¿es real o lo soñé?

Hoy podría inventar un lenguaje primitivo...
Por ejemplo mover las manos a la izquierda significa tengo hambre,
o dar un salto rápido podría ser: Muerde mis manos.

Hoy llueve. Se escurre el agua, moja la ropa que ayer algunas manos maltratadas enjuagaron una y otra vez...
¿Hoy escuchas ruido?

Hoy alguien pasea en bicicleta y muere atropellado en la avenida...

Hoy podría decirte : Ven.

Decirlo con todas sus letras, V E N ...
Hoy llueve...

Caminar entre la lluvia es peligroso, ya vez que existe una enfermedad que llega con el frío...

Podría recorrer la ciudad entera y buscarte...

Podría;

Hoy llueve.

Si.

Hoy llueve.

Nos veremos luego...

¿O nunca escampara?

miércoles, 17 de febrero de 2010

...




Escondimos los zapatos en el ropero... Habíamos cenado media hora antes, en un lugar discreto, escondido de todos esos edificios modernos, repletos de luces, cargados de risas, invadidos de humo...

Un niño te ofreció flores rojas. Aún pienso que un día compraras media docena de libros antes que una flor para mi...


Deberíamos salir de la habitación, dar un paseo largo...

La ciudad seguirá ahí, con sus piedras redondas, con sus luces amargas, con sus iglesias cerradas a media noche.


Dentro todo era utileria, la cama, la ropa, el tic tac del reloj, los ruidos escondidos tras la ventana, las cortinas verdes de algodón, la lampara y su mustia luz de bostezo, la televisión sin canales pornográficos...

Estábamos ahí en el acto intimo de guardar silencio.


Deberíamos salir te dije.

La regadera, la placa de normas y derechos del huésped, la jarra de vidrio, los frágiles vasos transparentes, el papel de baño, unas hojas sobre un escritorio extraño, un rectángulo de jabón rosa Venus, mi cuerpo y el tuyo exigían quietud.


... Un día en mi casa construiré un columpio, encimado en el tronco de un árbol, jamás tendremos hijos, podrás abandonarme cuando quieras... ¿Por qué no desapareces con todo y tus palabras? Deberías irte hoy mismo....


Tendrás una casa...


Ahora disimulo. Cierro los ojos. Debería hacer más frío...


Eres feliz?


Sólo nos queda el frío....




lunes, 15 de febrero de 2010

Un personaje...

La angustia de Agosto...




Primero:

Muchos años después supe que quería estar sola. Descubrir algo en un laberinto inexistente.



II

Ha viajado a todos los países, una errabunda encantadora. Nos conocimos en Agosto. Ella peleaba con un mapa. Son demasiadas calles enredadas en un papel, muchos símbolos, señas, letras. No tenia acento extranjero y me dijo con humildad que estaba perdida. Tuve la sensación de que estaba realmente triste. Para contrariarme sonrió. Preguntó por un lugar para descansar. Le di algunas instrucciones sencillas, dije : Dos calles a la izquierda, luego encontrará una tienda pequeña, ahí pueden hospedarla. Dos calles a la izquierda repetí.

No dijo nada, borró el gesto de cortesía inicial. Caminó hacia la derecha y se perdió apresurada. Yo le gritaba: A la izquierda, vuelva a la izquierda.

Sus manos estaban tatuadas, eso pensé mientras ella decía adiós con su brazo en movimiento.



Alguien me dijo : Los tatuajes en las manos de una mujer son signos de mala sangre.



Intento recordar esas figuras en sus manos esa primera vez. Manchas delgadas de tinta extendida, deforme...



III

La encontré después, sin mapa, sin mochila. Segura de si. Parada en una calle de la ciudad Norte.



Estaba recargada en una pared pintarrajeada, con la pierna cruzada, esperando.



Diciembre era caluroso, pude ver sus brazos desnudos, libres, su pecho cubierto con una camiseta morada, las piernas cubiertas por sus pantalones negros, los pies escondidos bajo las botas aterciopeladas, con tacones



Debí saludarla.



Un camión eructó frente a nosotros su humo anciano.



Busqué los tatuajes en sus brazos desnudos, encontré una cicatriz en la mano izquierda y una costra débil en la mano izquierda.