
En una tarde de Domingo descubrí la cumbia,
y no, no sólo la música nos hace felices
Es domingo, ahora veinte calles me hablan de lo que fue,
Un espacio blanco, de maderas mustias, sin ruido quise decir,
un espacio con flores frágiles, tanto como tú,
ahí bebemos té, sin rituales,
con pasteles de manzanas muertas en nuestros labios...
Las cucharas y tenedores tiemblan de mi mano a la tuya...
Ahora que volvemos al bullicio : ¿ podrás decirme si me quieres?
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