lunes, 15 de febrero de 2010

Un personaje...

La angustia de Agosto...




Primero:

Muchos años después supe que quería estar sola. Descubrir algo en un laberinto inexistente.



II

Ha viajado a todos los países, una errabunda encantadora. Nos conocimos en Agosto. Ella peleaba con un mapa. Son demasiadas calles enredadas en un papel, muchos símbolos, señas, letras. No tenia acento extranjero y me dijo con humildad que estaba perdida. Tuve la sensación de que estaba realmente triste. Para contrariarme sonrió. Preguntó por un lugar para descansar. Le di algunas instrucciones sencillas, dije : Dos calles a la izquierda, luego encontrará una tienda pequeña, ahí pueden hospedarla. Dos calles a la izquierda repetí.

No dijo nada, borró el gesto de cortesía inicial. Caminó hacia la derecha y se perdió apresurada. Yo le gritaba: A la izquierda, vuelva a la izquierda.

Sus manos estaban tatuadas, eso pensé mientras ella decía adiós con su brazo en movimiento.



Alguien me dijo : Los tatuajes en las manos de una mujer son signos de mala sangre.



Intento recordar esas figuras en sus manos esa primera vez. Manchas delgadas de tinta extendida, deforme...



III

La encontré después, sin mapa, sin mochila. Segura de si. Parada en una calle de la ciudad Norte.



Estaba recargada en una pared pintarrajeada, con la pierna cruzada, esperando.



Diciembre era caluroso, pude ver sus brazos desnudos, libres, su pecho cubierto con una camiseta morada, las piernas cubiertas por sus pantalones negros, los pies escondidos bajo las botas aterciopeladas, con tacones



Debí saludarla.



Un camión eructó frente a nosotros su humo anciano.



Busqué los tatuajes en sus brazos desnudos, encontré una cicatriz en la mano izquierda y una costra débil en la mano izquierda.

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